Las explotaciones de acuicultura acusan el crecimiento exponencial de estas aves que hibernan en la Península, alcanzando ya valores preocupantes tanto en el tejido productivo como medioambiental.
INTRODUCCIÓN
Cada año y con la llegada de los primeros aires fríos del norte, comienza una de las migraciones hacia el sur Europeo que más preocupación están provocando en los piscicultores de la Unión Europea, dos subespecies de cormorán grande son las responsables.
En el litoral atlántico y con una clara predilección a los ambientes marinos, la especie nominal Phalacrocorax carbo carbo. En el interior y asociado a los flujos de aguas dulces, la subespecie Phalacrocorax carbo sinensis, con hábitos claramente más continentales, aunque este último también se ha podido observar en ambientes marinos.
La llegada de estas aves invernantes no debiera ser signo de preocupación, sin embargo desde mediados del pasado siglo se ha venido observando un incremento en los efectivos de estas dos subespecies a sus tradicionales cuarteles de invierno y una cada vez mayor dispersión hacia territorios más meridionales multiplicándose por 20 su población en los últimos 25 años.
DATOS IMPORTANTES Y ESTUDIOS
Este paulatino incremento ha llegado a valores alarmantes con una estimación según la SEO (Sociedad Española de Ornitología) en el censo de 2003 de 460.000 ejemplares para ambas subespecies de las cuales España comprendería entre un 15-17% de la población Europea en época de invernada, siendo la subespecie P. carbo sinensis la más abundante. Esta subida lejos de haberse mantenido estable se ha disparado en los últimos años, estimándose según el último informe del parlamento Europeo en una población de 1,8 millones de ejemplares para ambas subespecies en todo el Continente.
Según se desprende del informe Europeo REDCAFE (Iniciativa Interdisciplinar para Reducir los Conflictos Pan-Europeos entre Cormoranes y Pesquerías) de 2003, las razones de tal aumento aun no parecen claras pero si se invoca un aumento en la disponibilidad de alimento y a su estatus de protección bajo el amparo de la protección de la Directiva del Consejo 79/409/CEE, de 2 abril de 1979, relativa a la conservación de las aves silvestres.
Tras este espectacular crecimiento de la población, los conflictos entre pesquerías, pesca deportiva, y acuicultura no se han hecho esperar; de hecho, según se desprende del citado informe, no parece que haya suficiente coordinación en el plano internacional, además los planes realizados hasta el momento (espantapájaros, redes, disparos y otros métodos disuasorios) parecen ineficaces.
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