Cuando la madre de Víctor murió de ántrax, Fredy llegó y lo adoptó. Se lo llevó en su espalda, e incluso le dio algo de su precioso alimento. Tal comportamiento altruista es uno de los más nobles atributos de nuestra especie. Sin embargo, Fredy y Víctor no son seres humanos, son chimpancés. Un nuevo estudio de estos primates en estado salvaje sugiere que son mucho más generosos que los científicos hasta ahora habían creido, aunque algunos investigadores mantienen sus dudas.
Crédito: Tobias Deschner / Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva
Los investigadores ya habían visto pruebas de conducta altruista de este tipo en varias especies, incluyendo tití, ratas, E incluso hormigas. Pero no está claro si estas conductas encajan en la definición científica de altruismo: ayudar a los demás de forma espontánea, sin esperar una recompensa.
Hasta muy recientemente, a los científicos les era difícil de detectar el comportamiento altruista en los chimpancés, por lo menos en los estudios de laboratorio de los animales en cautiverio. Pero con experimentos más refinados, la cosa ha empezado a cambiar. En un estudio de 2007, llevado a cabo por el psicólogo Michael Tomasello y colegas, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, pusieron a un chimpancé en una habitación con una vista clara de sabrosos pedazos de fruta encerrado tras una puerta. A un segundo chimpancé se le presentó la oportunidad de abrir la puerta, a pesar de que él no recibiría nada casi el 80% de las veces, el segundo abría la puerta para el primero. Pero los estudios de los chimpancés en cautiverio, donde están expuestos a los comportamientos humanos, no reflejan necesariamente la forma en que actúan en el mundo real.
